lunes, 26 de julio de 2010

Muchos adolescentes aún tienden a justificar o minimizar la violencia machista, según una experta



Los adolescentes mantienen ideas erróneas sobre la violencia machista, tienden a justificarla o minimizarla, persisten en hacer responsable de esta violencia a la mujer víctima e incluso algunos consideran que es un asunto privado y "pasajero" que hay que mantener silenciado.

Explica así su última investigación Vicenta Rodríguez, profesora de Trabajo Social en el campus universitario de Talavera de la Reina y subdirectora del Departamento de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), además de directora del título universitario de Especialista en Igualdad.

El Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha publicó en diciembre el libro de Vicenta Rodríguez "Adolescentes y jóvenes de Castilla-La Mancha ante la violencia de género en las relaciones de pareja", realizado tras un estudio con 1.100 jóvenes (con una media de edad de 16 años) de las cinco provincias de la región.

La misma semana en que se llevaró a cabo numerosos actos con motivo de la jornada internacional contra la violencia hacia las mujeres, la investigación de Rodríguez analizó las percepciones de los jóvenes sobre la violencia de género, la capacidad que tienen para identificar situaciones de abuso, qué situaciones de igualdad o desigualdad viven en sus hogares y si esto les lleva a tener visiones estereotipadas.

Los jóvenes entienden que la violencia de género es un delito, lo que ya es un avance logrado.

Pero aún es considerado por una parte de estos adolescentes como un asunto privado y opinan que una bofetada a la mujer está justificada en ocasiones.

Tienden a pensar, además, que este problema afecta tanto a mujeres como a varones cuando la realidad es que la violencia de género es la ejercida por el hombre contra la mujer porque las mujeres que agreden a los hombres se engloban en otro tipo de violencia, pero no de género, advierte Rodríguez.

Los adolescentes de Castilla-La Mancha entienden los celos como manifestación de amor en lugar de ser una conducta de control "y por tanto lo legitiman: si está celoso es porque me quiere y cuantos más celos tiene más me quiere", subraya Vicenta Rodríguez.

Las chicas sí tienen conciencia de lo que suponen los celos pero los chicos no lo perciben "y tienden a controlar a su pareja a través del móvil, a decirla dónde tiene que ir y con quién tiene que estar... y esto les lleva a configurar relaciones desigualitarias donde el chico marca la pauta y la chica accede a sus deseos".

Vicenta Rodríguez subraya que estas formas "sutiles de violencia" se ha demostrado que son "la antesala de la violencia" en cuanto que la chica no percibe el control que ejerce sobre ella el chico a través de los celos o las coacciones.

Además los chicos controladores son más proclives a ser violentos y las chicas que toleran y no saben identificar el control de abuso son más proclives a ser víctimas de violencia.

Respecto a lo que significa ser hombre y mujer, estos chicos mantienen un modelo estereotipado según el cual ellas abandonarían su trabajo para cuidar a sus hijos "lo que pone de manifiesto que las chicas muy jóvenes ya tienen interiorizado que la educación y el cuidado de los hijos es cosa de las mujeres".

Opinan que las mujeres "son insustituibles" en el hogar y aunque a ellas se las permite trabajar y participar en el espacio público no deben abandonar el ámbito privado lo que lleva a que en un conflicto sobre conciliación sea la mujer la que abandone su trabajo.

Por otra parte, en los hogares de la región la mujer se encarga mayoritariamente de las tareas domésticas -con independencia de que trabaje- y el hombre tiene una participación mínima.

Hasta en un 60 por ciento de los hogares es la madre la responsable de realizar las tareas del hogar en exclusividad, independientemente de que trabaje o no, y el padre no tiene asignada ninguna tarea doméstica en algo más del 50 por ciento de los casos.

Los padres y las madres castellano-manchegos no exigen lo mismo a sus hijas mujeres y a sus hijos varones en cuanto a participación en las tareas domésticas y participación en el ámbito público.

Fuente: Castilla-La Mancha

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